Causas de la criminalidad.

Estudios e investigaciones realizados en países de América Latina y el Caribe, incluida República Dominicana, establecen que problemas sociales y económicos constituyen las principales raíces que sustentan la delincuencia y la violencia.

Concentración de las riquezas en reducidos grupos  que controlan los poderes político y económico, pobreza, desempleo, insalubridad, marginalidad e iniquidad social son factores que inciden en la formación de bandas, pandillas y mafias que ejecutan asaltos, asesinatos, robos, violaciones y otras acciones criminales.

Se suma a esto la carencia de campos deportivos y escuelas que garanticen que los jóvenes practiquen las distintas disciplinas deportivas y que puedan desarrollar creatividad e inspiración para hacer arte.

Además, es lo que se ha descubierto en las indagaciones, la corrupción e impunidad estimulan a  muchas personas a realizar acciones ilícitas, porque despiertan en el interés de obtener recursos económicos por vías rápidas y fáciles; se distancia a la gente de la producción.

Esta dramática realidad está plasmada en resultados de investigaciones científicas y en las mismas no se determina que ciudadanos deportados desde los Estados Unidos sean determinantes en el incremento de la violencia y la criminalidad; claro, no se puede descartar que tengan cuotas de responsabilidad, pero no es una causa esencial.

Ha llamado la atención la declaración del Presidente de la República, quien culpa a los repatriados que cumplieron condenas por narcotráfico, crímenes y otros delitos en Estados Unidos, del auge de la delincuencia.

Para erradicar la delincuencia y modificar el estado de violencia que afectan a los pueblos, quienes dirigen a los estados deben aplicar programas que aseguren empleos de calidad, salud, educación, servicios públicos eficientes, seguridad social y el bienestar colectivo.

La criminalidad que se registra en el país es de carácter estructural y sistémico, por lo que es indispensable transformar el modelo económico, combatir la corrupción, castigar a los delincuentes de “cuello blanco”, distribuir de manera equitativa y equilibradas las riquezas que se producen en República Dominicana, democratizar y descentralizar el Presupuesto Nacional y el Producto Interno Bruto, humanizar el régimen político y darle respuestas a las necesidades básicas de la población.

También es interesante elevar la calidad del gasto público, disminuir los gastos corrientes, frenar el alocado endeudamiento e invertir en proyectos reproductivos para crear plazas de trabajo y mejorar las condiciones de vida de los dominicanos, porque eso es clave para la seguridad y la paz social.

Para superar la panorámica angustiante, desesperante e inhumana, es pertinente producir cambios e innovación en las estructuras sociales, políticas y económicas del sistema gubernamental predominante en el país, debido a que “La fiebre no está en la sábana”.

Que aflore la verdad

La comisión que investiga el asesinato del comandante de la Policía Nacional en Baní, debe descubrir la verdad sobre ese hecho, porque las informaciones que circulan revelan situaciones escalofriantes.

Es preciso que se rinda un informe confiable, creíble y responsable, con todos los detalles sobre el horrendo crimen, incluso es necesario determinar la eventual vinculación de oficiales policiales con los hechos que finalmente le quitaron la vida al coronel Daniel Ramos Álvarez.

Que nada se oculte sobre ese caso, por favor.