Ternura

Recógeme, entre tus brazos,
en silencio,
largo tiempo,
dame solamente
el calor de tu ternura
como a tu niño, Padre,
Tú para mí y yo para ti
y déjame estar ahí.
Acurrúcame,
sentado en tus piernas,
ya soy grande y viejo,
estoy cansado y siento frío,
tengo ganas de tu abrazo y tu ternura,
porque soy tu niño.

Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio
El Más Bello De Los Poemas

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