«Siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor» (Mt 25, 21).

El pasado 14 de agosto celebramos la misa exequial del queridísimo Mons. Fabio Rivas, primer obispo de la diócesis de Barahona. Gran representación de los obispos de la CED, sacerdotes, diáconos, autoridades civiles, militares y gubernamentales de la Región Sur, y fieles laicos de la mencionada diócesis se dieron cita a esta eucaristía para despedir a este gran hombre de Dios.

Monseñor Fabio Mamerto Rivas Santos nació en Botijas, paraje de la sección de Cabirmota, provincia La Vega, el 11 de mayo del 1932.
Sus padres: Ramón Rivas y Carmen Santos procrearon 11 hijos.

Fue admitido como aspirante salesiano el 17 de septiembre de 1949, tenía ya 17 años. A pesar de esa edad y cinco años sin estudios nunca tuvo problemas con ninguna asignatura.

Pasó a Cuba donde hizo el bachillerato, el noviciado, los estudios filosóficos y dos años de magisterio práctico. Del 1961 al 1965 realiza sus estudios de teología en Barcelona, España.

Con motivo del Congreso Mariano – Mariológico, celebrado en Santo Domingo en el 1965, él y otros compañeros, es ordenado como sacerdote en la Catedral Metropolitana de Santo Domingo, por la imposición de manos del Cardenal José Humberto Quintero, Arzobispo de Caracas (Venezuela).

En pleno ejercicio de sus cargos dentro de la Orden Salesiana, le llega la sorpresiva y delicada misión de ser Pastor de una nueva diócesis: Barahona. El 24 de abril del 1976 el Papa Pablo VI lo promovió al Episcopado, destinándole a ser el primer obispo de la diócesis de Barahona, la cual quedaba erigida en esa misma fecha.
En un primer momento la noticia le dejó, dice él mismo, medio aturdido. Solo la fe y la ilimitada confianza en los hermanos, en los hombres, acompañado de un verdadero concierto de solidaridad le devolvieron la calma. Descubre en la realidad de la vida que el Espíritu sopla donde quiere. Sereno, confiado, sin Muchas pretensiones se lanza en las manos del Señor. El 28 de agosto de 1976, el Cardenal Octavo Antonio Beras Rojas, Arzobispo de Santo Domingo, asistido por los obispos Juan Antonio Flores, obispo de La Vega, y Tomás Francisco Reilly, obispo de San Juan de la Maguana, lo consagró Obispo.

Monseñor Rivas deplegó una intensa, sostenida y eficiente labor pastoral en beneficio de la zona del suroeste de la República Dominicana. Su servicio a la Iglesia como obispo de Barahona lo asumió con gran responsabilidad y pasión apostólica.

En el año 2000, el Papa Juan Pablo II aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la Diócesis de Barahona. Desde ese momento pasó a residir a la comunidad salesiana de Jarabacoa. Allí en el silencio y la humildad acompañó a los aspirantes de la vida salesiana y a los novicios.

Falleció en completa paz el sábado 11 de agosto del 2018.

Monseñor Fabio: Siempre recordaremos tu voz suave y clara, tu sonrisa y carácter firme, tu opinión directa y sin dobleces ante tantas inconductas e injusticias. Extrañaremos tus palabras trasparentes como el verbo de tu credo, y siempre tu nombre estará presente ante la imparcialidad y a favor de la igualdad.

¡Descansa en paz, querido Mons. Rivas, infatigable defensor del pueblo, esposo fiel de la Santa Iglesia, descansa en paz!

¡Hasta el cielo!