Obispo Mejía Vallejo deplora cultura de la muerte en RD.

SFM.-El Obispo de la diócesis de San Francisco de Macorís, Gran Canciller y Rector de la Universidad Católica Nordestana (UCNE), deploró las acciones de los defensores de la cultura de la muerte que hacen caso omiso a la advertencia de Jesús, que calificó el deseo de fama, aplauso y prestigio, el deseo de dinero a como de lugar y la búsqueda de poder, como los tres enemigos del mundo.

Monseñor Fausto Ramón Mejía Vallejo expresó que ahí están los defensores de la cultura de la muerte, del aborto, la eutanasia, del individualismo y el hedonismo, de los deshonestos y de los corruptos, que sólo piensan en sí mismo y no les importa la fábrica de exclusiones y de marginados que producen.

Sin embargo, manifestó alegrarse que a lo largo de la historia y en el correr del tiempo, son muchos los que ponen en alto la cultura de la vida, los que han escogido como grandeza de su vida el servicio y la solidaridad y los que entendieron que el nuevo nombre de la política es la caridad para poder buscar el bien común.

Las consideraciones del Obispo de la diócesis de San Francisco de Macorís, Gran Canciller y Rector de la Universidad Católica Nordestana (UCNE), fueron externadas al pronunciar el discurso central del VI Ceremonial de Exaltación a la Galería de los Valores, donde tres ejemplares familias fueron reconocidas.

Estos fueron los esposos Mario Francisco Marcelino Salcedo y María Altagracia Marcelino Reyes, de la ciudad de San Francisco de Macorís; Florencio de la Cruz García y Ubaldina Abreu Almánzar, por el municipio de Las Guáranas y Julio Damián Guzmán Hilario y Petronila García Hilario, de la ciudad de Nagua.

Monseñor Fausto Ramón Mejía Vallejo, entiende que todos somos llamados a vivir, pues esa es la vocación primigenia de nuestro existir.

“Vivir en paz, en alegría y en felicidad. Si sabemos eso, entonces no podemos albergar en nuestros corazones nada que parezca un funeral, que dé la impresión que vivimos en un valle de lágrimas; por lo tanto, tenemos que recordar siempre a San Ireneo que nos dice que “la gloria de Dios es que el ser humano viva en plenitud”, significó.

Sin embargo, señaló que eso no nos exonera para entender que no hay ningún “camelot” en esta tierra que no tenga problemas y dificultades, como tampoco hay una utopía que no conozca el sufrimiento.

Sostiene que problemas, dificultades y sufrimientos son parte importantes de la vida porque nos ayudan a crecer, a madurar y a templar las cuerdas del diario vivir.

Monseñor Mejía Vallejo señaló que si estamos llamados a vivir, entonces tiene que preocuparnos que muchos mueran sin haber vivido, porque no tienen calidad de vida, ni acceso a la salud, ni a la educación de calidad, a tener un hogar digno y un trabajo estable y una alimentación adecuada; y muchos otros que se creen que están vivos están muertos, porque no han encontrado el sentido de su vida.

“Pero más preocupante aún, porque según concluyen los investigadores científicos, la mayoría de los seres humanos sólo desarrollamos el 10% de nuestra potencialidad, es decir, de nuestra capacidad para pensar, reflexionar y comprender, para amar y para estar abiertos a las emociones y sentimientos; o para poder escuchar la música del mundo e inhalar la fragancia que nos proporciona el universo”, indicó.

Resaltó que es justamente para remediar eso que la iglesia, como Madre y Maestra, nos regala este tiempo especial del adviento, que es el color de la esperanza y el preludio de un Sí que cambió el rumbo de la historia, que hizo posible que tengamos Navidad o presencia del Emmanuel en medio de nosotros.

Subrayó  que Adviento es la utopía germinal que motiva a soñar y a tener fuerzas para luchar y sacrificarse hasta la muerte; es la anticipación de entrever “un cielo nuevo y una tierra nueva”, de la que nos habló el evangelista San Juan desde la Isla de Patmos, encaramado como todo un águila al estilo de Juan Salvador Gaviota, que voló hacia el infinito del cielo azul, para desde allí poder ver y disfrutar del panorama completo, y no anidarse en ese pequeño mundito que reduce y fragmenta la plenitud de la alegría a la que estamos llamados.

Entiende que fue motivado por la esencia y el producto final del Adviento que llevó a Martin Luther King, a recitar esa sinfonía hacia el futuro “I have a dream”, yo tengo un sueño, en peregrinación hacia Washington; tengo un sueño y espero ver el día donde los niños blancos y negros se puedan sentar en el mismo pupitre, donde a la persona no se le juzgue por el color de su piel, como le sucedió a ese astro del béisbol que fue Jackie Robinson, y por lo cual Nelson Mandela tuvo que pasar 27 años en la cárcel de Sudáfrica, hasta que por  venció el apertheid y construir una nación donde pudieran vivir los blancos y los negros, sin nadie ser segregado; un sueño donde no se tenga la necesidad de repartir trompadas como nuestro gran pelotero de San Pedro de Macorís Ricardo Carty, para defender la dignidad de sus compañeros negros y latinos.

Monseñor Fausto Ramón Mejía Vallejo, en su discurso, hizo un historial de las tres familias que en el VI ceremonial han sido exaltada a la Galería de los Valores.

Culminada la intervención del Obispo de la diócesis de San Francisco de Macorís, Gran Canciller y Rector de la Universidad Católica Nordestana (UCNE), se procedió a la entrega de reconocimiento a los homenajeados. La ceremonia de exaltación de las tres connotadas familias, se llevó a cabo en la sala de teatro del auditorio la UCNE, donde asistieron decenas de personas.