Monseñor de la Rosa y Carpio demanda pulcritud en administración fondos públicos.

SANTIAGO.-El arzobispo emérito de Santiago, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, demandó ayer personas pulcras y transparentes en la administración de los fondos públicos y en sus obligaciones tributarias a nivel privado, así como en sus puestos de labor.

“La pulcritud, principio rector en nuestras vidas, es básica para el manejo adecuado y transparente de los bienes del Estado”, sostuvo.

El arzobispo emérito de Santiago, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, dijo que la pulcritud vale como  limpieza del cuerpo, de la mente, como limpieza en tu casa.

Y dijo  que la pulcritud ética “se consigue no en los salones de belleza, sino en la vida, porque  ha faltado a la pulcritud no tiene más remedio que el que ensució su frente o su cara: reconocer que faltó, repararlo y rehacerlo”.

“Pulcritud, si uno se ensucia, lavarse, bañarse, y repito, ir al salón de belleza espiritual, moral y ético, monseñor de la Rosa y Carpio.

En cuanto al decoro, dijo que implica la respetabilidad del servicio público para sí y para con los ciudadanos que demanden algún servicio. 

Agregó que está muy unido el decoro a la dignidad que cada persona posee de forma innata y nos hace capaces de mejorar nuestra relación con nosotros mismos y con los demás; el reconocimiento de la dignidad humana hace posible el crecimiento común y personal de todos.

Es cierto, cualquiera puede decir: “Pero el decoro vale para todos en la humanidad” y agregó que es verdad, vale para todos, pero aquel que es servidor público, que está en la vida pública, ha de oír esas palabras, y si no lo vive en su casa ni lo vive en otra parte, ha de practicarlo en la vida pública.

“Es verdad también, si lo vive en su casa, lo practicará fácilmente en las oficinas públicas”, expuso El arzobispo emérito de Santiago, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio.