La “revolución ética” de Monseñor.

Monseñor Ramón Benito de la Rosa  Carpio fue el primer invitado de la Seccional Santiago de la Asociación de Escritores y Periodistas Dominicanos (ASEPED). No podía ser mejor la elección del presidente de la entidad, el escritor e intelectual José Gómez Cerda: iniciar las actividades de este año en la ciudad corazón con alguien que ha escrito y sentido cada latido de un pueblo al que hace suyo en cada bendición.

El tema de la ética y las comunicaciones sociales, nos convocó al segundo nivel del Palacio Consistorial de Santiago. Un grupo de escritores y creadores de opinión pública escucharon atento el paseo por el concepto, el testimonio de un ejercicio ético de la escritura y la invitación que nos dejó atónitos.

Entre la savia de la narrativa madura de un roble de moralidad, como lo es nuestro Obispo Emérito, nos vino una advertencia: “¡hace falta una Revolución ética, y quienes deben hacerla… están aquí!”

Monseñor  de la Rosa  Carpio definió la ética como la ciencia del bien y del mal, como el norte que debe regir las acciones para tener una sociedad moralmente sana, liderazgos beneficiosos para el país y un futuro cierto.

La palabra pasó de confiarse por solo ser dada a tener que ser escrita. Citó que en los campos de la República Dominicana, cientos de acuerdos se produjeron solo bajo palabra y eran respetados y confiados porque se creía en el prójimo.

Luego se exigió que para cualquier asunto privado se debía firmar un documento, porque dejó de creerse en el otro y es así cómo hoy, se tiene que blindar contra artimañas de todo tipo para incumplir con el compromiso.

Ante el actual estado de situación, a pesar de las adversidades, hay quienes creen en el ejercicio de la ética como un modo de vida. A eso debemos mirar: decidir ser diferentes, pese a que seamos solo uno en el colectivo de nuestro trabajo o nuestro entorno.

Con esto construiremos la necesaria y urgente e impostergable revolución ética que hace falta. En ese aspecto destacó la participación sindical, las exigencias de las revoluciones en el pasado y que hoy, de igual modo que antes, esa lucha debe enfocarse en exigirse vivir en ambientes sanos, éticos y plurales como alternativa a quienes son seducidos por lo vano y fastuoso que hace la vida del hombre intrascendente.

Monseñor Ramón Benito de la Rosa Carpio, Obispo Emérito de Santiago, presidente del Grupo Santo Tomás Moro,  asesor de la Asociación de Escritores y Periodistas Dominicanos (ASEPED), convidó a la reflexión, una noche en la que el compromiso fue renovado en la catedral interior de cada artista de la palabra que estuvo presente y recordaran este significativo acto. Nos queda el compromiso y valorar el ejemplo de quien ha demostrado que a pesar de las brumas de comprometido ejercicio escritural, de los “sicarios morales” que se prestan a innobles acciones,  se puede hacer la diferencia..