Hermanas del Perpetuo Socorro celebran 50 y 60 años de entrega al Señor “La semilla cayó en tierra buena… y dio fruto”.

El pasado día 15 del corriente mes de agosto, festividad de la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo, dentro de la conmemoración de los setenta años de la llegada de la Congregación de Hermanas de Nuestra
Señora del Perpetuo Socorro a República Dominicana, expresamos una vez más: “El Señor ha estado grande con nosotras y estamos
alegres”, al celebrar la Eucaristía de acción de gracias por la entrega y fidelidad de 6 hermanas que como María, un día salieron aprisa
hacia allí donde la vida clama.

Hoy esas hermanas celebran con júbilo y satisfacción, y permanecen con la disponibilidad y valentía de seguir ofreciendo lo que cada una, según sus posibilidades puede aportar para la extensión del Reino, floreciendo donde el Amo de la Viña las ha plantado.

Estas hermanas son: Sor Rita Ramírez y Sor Cándida Gervasio que celebran 50 años de haber dado su sí generoso al Señor.

También con el mismo ardor, fortalecido por la fe y la confianza
en la Divina Providencia y la experiencia acumulada de saber a Quién y para qué se entregaron, celebran 60 años: Sor Ana Antonia Cosme, Sor María de los Dolores Sirí, Sor María de la Eucaristía Liz y Sor María de los Milagros Arnó.

La Eucaristía fue presidida por Monseñor Jesús María deJesús Moya, Obispo Emérito de la Diócesis de San Francisco de Macorís, acompañado por Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, Arzobispo Emérito de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, Monseñor Diómedes Espinal de León, Obispo de la Diócesis de Mao-Montecristi, sacerdotes, diáconos y presidentes de asamblea.

Antes de terminar y como parte de la celebración eucarística nuestras hermanas festejadas renovaron su alianza de amor al Señor para toda la vida.

Agradecemos al Señor y a nuestra Madre del Perpetuo Socorro, su asistencia y acompañamiento a nuestra Congregación a través de estos setenta años de presencia y servicio en esta Región, así como a tantas personas que han sido sostén espiritual y animación en la ruta hasta donde hemos llegado hoy, a todas las que con su presencia y su participación han hecho posible continuar en el camino trazado, muchas de las cuales nos bendicen desde la patria definitiva y muchas otras que hoy aquí presentes, comparten nuestra acción de gracias.

El Señor Padre Providente les devuelva con creces tanta generosidad.

Fuente: Semanario Católico Nacional Camino.