El arzobispo emérito de Santiago, Ramón Benito de la Rosa y Carpio, dijo que la aprobación de la Ley de Partidos era anhelada por la población.

Por: Rafael Castro

El arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, aseguró que la aprobación de la Ley de Partidos Políticos devuelve la confianza a la población dominicana y a la clase política del país, que desde hace tiempo anhelaba la aprobación de esa normativa.

De la Rosa y Carpio declaró que la aprobación de la ley representa una gran noticia para el pueblo dominicano que estaba esperando desde hacía mucho tiempo la aprobación de la misma.

El sacerdote dijo que espera que el proyecto de ley aprobado por la Cámara de Diputados el pasado martes en dos sesiones consecutivas permita que los políticos y los partidos tengan de ahora en adelante más acercamientos con la población.

Destacó que desde la óptica del ciudadano común del pueblo había una percepción negativa contra los políticos, en el sentido de que no había voluntad política para que la referida ley fuera aprobada.

“Esto es una alegría para el pueblo dominicano, porque devuelve la confianza a la población y a la clase política del país, y a los propios diputados y senadores”, sostuvo el religioso en entrevista para LISTÍN DIARIO.

De La Rosa y Carpio considera que al fin y al cabo los diputados y senadores no están para servir a los partidos políticos, sino al pueblo dominicano, que los escogió como sus representantes ante las cámaras legislativas.

Aseguró, asimismo, que con la aprobación de esta ley ayudará mucho también la percepción que se tiene en la población de que en las elecciones no existe pulcritud en los resultados.

Con relación a los supuestos aportes financieros a los partidos políticos en campañas electorales que hacen los narcotraficantes, el religioso dijo que con la aprobación de la Ley de Partidos ese aspecto también podría mejorar considerablemente.

Expresó que nadie está exento de esa tentación de que personas ligadas al narcotráfico y al lavado de dinero quieran infiltrarse en los partidos políticos, para encubrir sus actividades ilícitas. Empero, agregó que la puesta en práctica de esta nueva ley puede también ayudar mucho.

“Para mí esta es una buena noticia que se haya aprobado este proyecto de ley, porque va a transparentar y garantizar el desarrollo de los procesos electorales más pulcros y diáfanos. Y además, que la población nacional recobre la confianza en los políticos”, precisó De la Rosa y Carpio.

Declaró que espera que cuando la pieza legislativa vaya al Senado en los próximos días, sea acogida en ese hemiciclo y que sea aprobada por los senadores y definitivamente convertida en ley. “Tenemos la confianza y la fe de que al igual que lo hicieron los diputados, los senadores también aprobarán esta pieza legislativa, y que para las elecciones presidenciales del año 2020 tendremos ya aprobada la anhelada Ley de Partidos Políticos”, refirió De La Rosa y Carpio.

Al ser aprobada recientemente la Ley de Partidos, hacemos memoria de las menciones realizadas por la Conferencia del Episcopado Dominicano, en el pasado mes de mayo del año curso.

Proyectos de la Ley de Partidos Políticos y Ley Electoral

Como pastores que escuchamos las voces de muchas personas que se nos han acercado, para que, ante el proceso de la aprobación de la Ley de Partidos Políticos y la propuesta de reforma a la Ley Electoral, demos nuestro parecer sobre estas normas que han de reglamentar el funcionamiento de los Partidos y de la Junta Central Electoral, y que es un reclamo que se encuentra en la agenda del Congreso Nacional desde hace años.

El tema de las elecciones, ha sido una preocupación constante de parte de los Obispos católicos de la República Dominicana; una vez que el ejercicio del sufragio aparece en nuestra Constitución como un derecho de ciudadanía y un deber (arts. 208, 22.1 y 75.2 de la Constitución Dominicana), así como una manifestación de la expresión más excelsa de la soberanía popular junto al respeto de la dignidad humana, la libertad y el Estado de Derecho.

En el año 2016, la Conferencia del Episcopado Dominicano expresaba: “Por otra parte pedimos encarecidamente y sugerimos que, pasadas las elecciones del presente año, el Congreso se esfuerce con sinceridad, con seriedad y responsabilidad a elaborar y aprobar la Ley de Partidos Políticos para una mayor transparencia y ordenamiento en el quehacer político y para el fortalecimiento de nuestra democracia” (Mensaje del 27 de febrero “Próximas Elecciones y Otras Urgencias”, numeral 14). Esta democracia, que tanto ha costado al país conquistar, sostener y hacer crecer, ha de motivar a que cada partido esté en la libertad de escoger la modalidad de elecciones internas que considere conveniente.

De igual manera, el pasado 27 de febrero 2018, hablando acerca del valor de la paz reiteramos que: “perturba el ambiente de paz en nuestra Nación, la falta de una Ley de Partidos que garantice la transparencia, el control y el uso de los recursos estatales, la participación de la mujer y la representatividad de sectores excluidos en las contiendas electorales entre otros. ―Y expresamos― Estos son males y realidades que nos arrebatan la paz”. (Mensaje “La impostergable urgencia de vivir en valores”)

En cuanto a la Junta Central Electoral, recordamos como ya dijimos en el numeral 7 del Mensaje: “Por favor digan algo”, del 26 de enero del 2004: “Es un deber suyo disipar toda clase de dudas a base de integridad, transparencia, eficiencia, eficacia y responsabilidad”.

Entendemos que no se puede forzar a la Junta Central Electoral, a la que todos debemos dar nuestro voto de confianza, para que tenga que llevar a cabo tantas elecciones en un mismo año o en unos pocos meses sucesivos.

Nos preguntamos qué hacer frente a esta situación, y por ello consideramos pertinente algunas sugerencias.

En primer lugar, sobre la Ley de Partidos Políticos que ha sido tan esperada por la sociedad y dejada durante más de una década fuera de la agenda del Congreso, siempre anunciada más siempre postergada; esta es la oportunidad de su aprobación, no la desaprovechemos. Entendemos que nuestros legisladores tienen el reto y el desafío de romper esa prolongada espera y asumir la responsabilidad con el criterio consensuado por todos y cada uno de ellos, y que responda a los principios democráticos del ejercicio partidario.

En segundo, lugar sería la aprobación de una Ley de Campaña Electoral, esperando que “le ponga fin al dispendio de recursos en la vida política partidista y que paute el financiamiento y los tiempos de las campañas proselitistas”. (Mensaje “50 años de elecciones democráticas y otras cuestiones”, del 27 de febrero 2012, numeral 34). El documento del 2012 pone la mirada en el fortalecimiento de la democracia donde líderes políticos abran el horizonte de la participación a nuevas estructuras emergentes y al liderazgo renovado.

En tercer lugar, aspiramos a que desaparezcan radicalmente las prácticas corruptas del enriquecimiento ilícito, a través del ejercicio de la política, buscando equidad en el gasto, en el uso de los medios de comunicación, así como en la inversión legal de los recursos del Estado y la administración de encuestas científicas y comprobadas fuera de toda manipulación.

En cuarto lugar, invitamos a que nuestras campañas políticas favorezcan el debate de los candidatos, a fin de que se reduzca el tiempo de campaña, y que la población sea debidamente edificada respecto a la oferta programática de cada partido y candidatos.

A los Partidos Políticos pedimos una vez más que antepongan siempre el bien de la patria a sus intereses particulares. No perdamos el horizonte del bien común. La Nación espera de ustedes, no el estrépito de sus luchas internas sino una búsqueda aunada y firme de soluciones a los problemas que nos agobian y que podrían perturbar la paz de todos los dominicanos.

Santo Domingo, 16 de mayo del año 2018.