San Alejo, Confesor.

Hoy, 17 de julio, hacemos memoria de san Alejo, Confesor, hijo del Senador Eufemiano, el cual la primera noche de sus bodas, dejando intacta a su esposa, se retiró de su casa, y después de una larga peregrinación volvió a Roma, donde, engañando al mundo con una nueva invención, estuvo desconocido por espacio de diecisiete años, hospedado como pobre en casa de sus padres; pero después de muerto y conocido por una voz que se oyó por las Iglesias de Roma, y por un papel escrito de su mano, fue trasladado con solemne pompa, en tiempo del Papa Inocencio I, a la Iglesia de san Bonifacio, donde resplandeció con muchos milagros.