El hombre que se regaló chocolates.

El hombre que se regaló chocolates, Cuentos y relatos. Tiene como primeros interlocutores a los jóvenes. En él se comunican valores humanos, enraizados en la vida, a través de este género literario.

He de decir, igualmente, que uno de los grandes testimonios que puedo contar, es la agradable sorpresa que me ha llevado al recibir el eco de lectores adultos que aprecian, como si fuera para ellos, los escritos que he dirigido a jóvenes.

Los escritos que yo creía que solo los adultos leían, muchos jóvenes, incluidos universitarios, aquí y allí, me dicen: “Yo le doy seguimiento a sus escritos”, como aquel joven que me impacto cuando me expresó, al encontrarme en una actividad cualquiera: “Yo me levanté de mi cama una noche para suicidarme. Vi uno de sus ‘Un Momento’ y decidí no hacerlo. Me recuperé, amo ahora la vida y tengo ganas de luchar”.

Incluso, para gran sorpresa mía y alegría, también niños se han acercado a libros que contienen algunos de estos cuentos y los han disfrutado, como una de mis sobrinas, Laura, de 7 años, quien se me aproximó un día cualquiera y me dijo: “Tío, mi tía Antonieta me leyó uno de tus cuentos de este libro, y quiero tener mi propio libro, que tu me lo regales y me lo firmes, para seguir leyendo yo sola”. Claro que lo hice emocionado.

Así, pues, jóvenes, aunque ustedes son los primeros destinarios de “El hombre que se regaló chocolates, Cuentos y relatos”, creo tener datos para pensar que también niños y adultos lo disfrutaran con gusto.