Cómo ofrenda el Católico.

Me propongo ofrecer un conjunto de diez grandes capítulos, divididos a su vez en cuarenta y dos puntos, sobre cómo sostiene económicamente el católico las obras de su iglesia, por qué, para qué, cuándo y dónde lo hace.

Este material está destinado a informar y formar. Por eso, puede ser leído de manera personal, pero también estudiando y comentando su contenido en grupos, en homilías y en conferencias.

Está dirigido ante todo a los católicos, pero abierto, como en todas nuestras cosas, a que pueda llegar también a los que no son tan cercanos a la iglesia.

Debo dejar constancia de entrada, sin jactancia alguna, que medito con frecuencia en cómo los católicos en su Iglesia forman el mayor voluntariado del mundo; o de otra manera: ella es la más grande institución mundial sin fines de lucro.

Considero que en ella sus miembros aportan una, dos o las tres siguientes “T”: Talentos (sus cualidades y carismas), su Tiempo y sus Tesoros (su dinero y haberes), aunque en este trabajo el acento está puesto en la última “T”.

Como testimonio de mi afirmación, no voy a presentar ni a sacerdotes ni a religiosas, sino a los miles de Diáconos, Presidentes de Asamblea, Laicos y Laicas, que ofrendan las tres “T”, talentos, tiempo y tesoros, con enormes generosidad: ellos a parte de los ministerios y servicios asumidos en la Iglesia, llevan adelante, al mismo tiempo, sus familias, sus trabajos de los que viven y otros compromisos en la sociedad civil. Para mí esto es algo maravilloso. No le encuentro explicación humana.