Vida y aborto III

Tres tácticas de promoción

Introducción

Seguimos ofreciendo íntegro, capítulo por capítulo, mi libro “Vida y aborto”. Esta es la tercera entrega, que corresponde al Segundo Capítulo de dicho libro. En verdad el tema presente fue ya publicado en esta misma columna. Pero creemos conveniente reproducirlo aquí para no interrumpir la secuencia de las reflexiones, que estamos brindando.

Segundo Capítulo
“El Rey del Aborto”

Recojo aquí el dramático testimonio del Dr. Bernard Nathanson, uno de los fundadores del grupo de médicos que impusieron en Estados Unidos la mentalidad favorable al aborto, pero que ahora es defensor de la vida.

Su actuación en la promoción de la legislación del aborto en Estados Unidos fue tan fuerte y significativa que llegó a ser llamado en Nueva York “El Rey del Aborto”. Sin embargo, experimentó un cambio radical. El conocimiento de los avances médicos que demuestran la existencia de una vida humana en el feto le abrió los ojos.

Ha publicado varios libros y dictado múltiples conferencias. Entre ellas se destaca “El aborto en América” y un video poderosamente revelador: “El grito del silencio”.

Fue profesor clínico asociado de Obstetricia y Ginecología del Colegio Médico de New York y docente invitado en la Universidad de Vandelbilt. Murió de cáncer el 23 de febrero de 2011.

En sus muchas intervenciones, aquí y allá, detalla las falsedades, trucos y otras tácticas que ayudaron a hacer legal y socialmente aceptable el aborto en los Estados Unidos.

El hombre, que empujó la aprobación de leyes a favor del aborto y que se reconoce también personalmente responsable de 75,000 abortos, afirma ahora: “Dramáticamente tengo que reconocer que el feto no es un trozo de carne: es un paciente”.

He aquí una carta suya, donde resume sus acciones proabortistas:

“Soy personalmente responsable de 75,000 abortos. Esto legitima mis credenciales para hablarles con un poco de autoridad en el problema. Fui uno de los fundadores de la Asociación Nacional para la Revocación de las Leyes de Aborto en los EE.UU. en 1968.
Una verdadera encuesta de opinión habría mostrado entonces que la mayoría de los americanos estaba contra el aborto permisivo. Sin embargo, al cabo de cinco años habíamos convencido a la Corte Suprema de emitir la decisión que legalizó el aborto a lo largo de América en 1973 y posibilitó abortar a pedido hasta el momento del nacimiento.

¿Cómo lo hicimos? Es importante entender las tácticas involucradas porque estas tácticas se han usado a lo largo del mundo occidental con una modificación u otra para cambiar las leyes de aborto.

1. La primera clave táctica: capturar los medios de comunicación
Persuadimos a los medios de comunicación de que la causa del aborto permisivo era liberal, ilustrada y sofisticada. Sabiendo que si se hiciera una verdadera encuesta seríamos completamente derrotados, simplemente falsificamos los resultados de encuestas ficticias. Anunciamos a los medios de comunicación que habíamos hecho las encuestas y que el 60% de americanos estaban en favor del aborto permisivo. Esta es la táctica de la mentira que se autocumple. A pocas personas les gusta estar en la minoría.

Despertamos bastante simpatía hacia nuestro programa de aborto permisivo falsificando el número de abortos ilegales hecho anualmente en los EE. UU. La cifra real se acercaba a 100,000 pero la cifra que dimos repetidamente a los medios de comunicación era 1,000,000. Repetir bastante la gran mentira convence al público. El número de mujeres que morían por los abortos ilegales estaba alrededor de 200-250 por año.

La cifra constantemente enviada a los medios de comunicación era 10,000. Estas cifras falsas tomaron raíces en la conciencia de los americanos convenciendo a muchos de que necesitábamos cambiar la ley de aborto. Otro mito que dimos al público a través de los medios de comunicación era que legalizar el aborto sólo significaría que se harían entonces legalmente los abortos que tienen lugar ilegalmente. De hecho, claro, el aborto está usándose ahora como un método principal de control de la natalidad en EE.UU. y el número anual de abortos ha aumentado en un 1,500% desde la legalización.

2. La segunda clave táctica: jugar la carta anti-católica
Difamamos sistemáticamente a la Iglesia católica y sus “ideas socialmente retrógradas” y pusimos a la jerarquía católica como el villano de la película, porque se oponía al aborto.

Esta canción fue tocada una y otra vez. Llenamos los medios de comunicación de mentiras como “todos nosotros sabemos que la oposición al aborto viene de la jerarquía y no de la mayoría de los católicos” y “las encuestas demuestran una y otra vez que la mayoría de los católicos quieren la reforma de ley de aborto”.
Y los medios de comunicación machacaron todo esto en el pueblo americano, persuadiendo de que cualquiera que se opusiese al aborto permisivo sería sospechoso de estar bajo la influencia de la jerarquía católica y de que los católicos a favor del aborto son ilustrados y progresistas.

Una inferencia que sugería esta táctica era que no había ningún grupo no-católico contrario al aborto. El hecho de que otras religiones cristianas así como no cristianas eran (y todavía son) monolíticamente contrarias al aborto fue constantemente silenciado, junto con las opiniones de los ateos pro-vida.

3. La tercera clave táctica: la denigración y supresión de toda evidencia científica de que la vida empieza con la concepción.
Se me pregunta a menudo qué me hizo cambiar de opinión.
¿Cómo cambié del abortista prominente al defensor pro-vida? En 1973, fui hecho Director de Obstetricia de un gran hospital en la ciudad de Nueva York y tenía que preparar una unidad de investigación perinatal, justo cuando comenzaba a usarse la nueva gran tecnología que utilizamos ahora todos los días para estudiar el feto en el útero.

Una táctica pro-aborto favorita es insistir en que es imposible definir cuándo empieza la vida; que la pregunta es teológica o moral o filosófica, pero no científica. La fetología hace innegablemente evidente que la vida empieza con la concepción y requiere toda la protección y resguardos que cualquiera de nosotros disfruta.

¿Por qué, usted preguntará, doctores americanos que están al tanto de los resultados de la fetología, se desacreditan llevando a cabo los abortos? Simple aritmética: a $300.00 por vez, 1.55 millones de abortos significa una industria que genera alrededor de $500,000,000 por año, de los cuales la mayoría entra en el bolsillo del médico que hace el aborto. Está claro que el aborto permisivo es destrucción determinada de lo que es indisputablemente vida humana. Es un acto impermisible de violencia mortal. Se debe conceder que el embarazo no deseado es un dilema desgarradoramente difícil. Pero buscar su solución en un acto deliberado de destrucción es desechar el inmenso recurso y la ingeniosidad humana, y entregar el bien público a la clásica respuesta utilitaria respecto de los problemas sociales.
Como científico yo sé, no creo, sé que la vida humana empieza a la concepción. Aunque no soy un creyente formal, creo con todo mi corazón que hay una divinidad de la existencia que nos ordena que declaremos un alto final e irreversible a este crimen infinitamente triste y vergonzoso contra la humanidad”.

Notas

a. El Dr. Nathanson es judío de nacionalidad; en 1968 comienza su ferviente labor pro-abortista; a fines de los años 1970, como científico y médico, se convence de su error y se transforma en prominente defensor de la vida; en 1996 fue bautizado en la Iglesia católica, a la que atacó acremente durante largo tiempo, como retrógrada y enemiga de la mujer.

b. Una reflexión, detenida o superficial, muestra que, cuanto afirma en su carta el Dr. Nathanson y las tácticas de las que habla para promover leyes sobre el aborto y su aceptación social, son las mismas que se siguen utilizando en todos los países de América Latina, sistemáticamente uno por uno, incluida en ellos, evidentemente, República Dominicana.

CONCLUSIÓN

CERTIFICO que el Dr. Bernard Nathanson pasó de ser el aplaudido rey del aborto a ser un humilde servidor de la defensa de la vida, en el momento en que descubrió, científicamente, que el feto es un ser humano desde el instante mismo de su concepción.

DOY FE en Santiago de los Caballeros a los veinte (20) días del mes de junio del año del Señor dos mil dieciocho (2018).

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