Urge un comportamiento ético II

Introducción

Considero que vale la pena retomar el Mensaje de los obispos dominicanos del 27 de febrero de 2019 y detenerse en cada punto. Además es fácil de hacerlo. Es muy claro y preciso. Voy a hacerlo en tres entregas.

En esta segunda entrega vamos a tratar solo los números 9-15 de dicho Mensaje, que aparecen bajo el título:

Comportamientos que ensombrecen nuestra sociedad
“Hemos observado el curso de los acontecimientos más destacados de este último año y reiteramos la necesidad de que nuestra sociedad se oriente de manera inminente por el camino de la institucionalidad, el bien común, el respeto, la responsabilidad y el orden, retomando los principios éticos aprendidos o promulgados en las leyes. Nos hemos cuestionado sobre los esfuerzos realizados con la creación de leyes y reglamentos para normar la vida de las diversas instituciones y personas. A continuación, exponemos brevemente algunas situaciones que ensombrecen nuestra sociedad dominicana.

1. Impunidad
La falta de un régimen efectivo de consecuencias es un gris mensaje que provoca el desencanto social. La impunidad favorece la pobreza, la violencia y cualquier delito. No puede prevalecer y, por tanto, debe haber consecuencias contra aquellos que cometen irregularidades y delitos. El aparato legal, a partir de quienes tienen responsabilidades en la persecución, el sometimiento y la toma de decisiones, no puede enfermar víctima de la corrupción o incompetencia de unos pocos. Aplaudimos, como siempre, una administración sana de la justicia para todos, sin distinción de personas.6

2. Los vicios de la política
Citamos las palabras del Obispo de Roma, papa Francisco, en el reciente Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz, 2019: “En la política, desgraciadamente, junto a las virtudes no faltan los vicios, debido tanto a la ineptitud personal como a distorsiones en el ambiente y en las instituciones. Es evidente para todos que los vicios de la vida política restan credibilidad a los sistemas en los que ella se ejercita, así como a la autoridad, a las decisiones y a las acciones de las personas que se dedican a ella”. Estos vicios, —continúa diciendo el Papa— que socavan el ideal de una democracia auténtica, son la vergüenza de la vida pública y ponen en peligro la paz social: la corrupción —en sus múltiples formas de apropiación indebida de bienes públicos o de aprovechamiento de las personas—, la negación del derecho, el incumplimiento de las normas comunitarias, el enriquecimiento ilegal, la justificación del poder mediante la fuerza o con el pretexto arbitrario de la ‘razón de Estado’, la tendencia a perpetuarse en el poder, la xenofobia y el racismo, el rechazo al cuidado de la Tierra, la explotación ilimitada de los recursos naturales por un beneficio inmediato, el desprecio de los que se han visto obligados a ir al exilio”,7 concluye el Papa.

3. Corrupción
Somos conscientes que es un gran mal de nuestra sociedad. Un virus que permea instituciones públicas y privadas. Un lastre y veneno que nos atenaza. Una estocada mortal al corazón de la Patria que debemos prevenir. ¿Cuánta es la inequidad provocada por la corrupción, los sobornos incluso a nivel contractual y otras acciones en busca de intereses particulares? ¿Cuántos son movidos por intereses espurios y apetencias particulares? Apostando para perjuicio de todos, por la deshonra y el debilitamiento de nuestras instituciones. Nos unimos a la petición del papa Francisco, pidiendo por quienes tienen un poder material, político o espiritual, para que no se dejen dominar por la corrupción8 y, como expresamos en nuestro Mensaje de 2018 “la impostergable urgencia de vivir en valores”, fomentemos el valor de la honradez, honestidad, creatividad y el trabajo constante, que dignifica a la persona humana.9

4. Violencia
¿Cuántos nos hemos visto afectados por ella? Por robos de una motocicleta, un celular o hasta por un parqueo, provocando muertes lamentables. Por riñas apasionadas e irracionales. Por trampas en busca de intereses particulares. Recordamos nuestra reciente Carta Pastoral de 2019, al referirnos a ella como “un fenómeno multicausal”.10 Prestemos toda atención a los altos niveles de violencia que existen a nuestro alrededor, para no convertirlos en un clima irrespirable para la sociedad.

5. Inseguridad ciudadana
Producto de esa violencia es la inseguridad ciudadana, el temor de salir a la calle sin que nos asalten o quiten la vida. Enfoquemos desde la raíz el problema, para buscar soluciones conjuntas al mal que nos arropa. Continuamos preocupados por los intentos\ de legislar en contra del sagrado derecho a la vida desde sus orígenes. La vida, ese don supremo de Dios, es amenazada desde el mismo seno materno. Reiteramos el respeto a la vida humana en todas sus dimensiones, desde su concepción hasta la muerte natural tanto del hombre como de la mujer. Es por ello que rechazamos toda forma de agresión a la vida: abortos, feminicidios, homicidios, suicidios. Urge crear conciencia en la población sobre el respeto a la mujer, a fin de disminuir el aumento incesante de feminicidios en el país.

6. Indolencia
Un sentir popular, hoy frecuente, es el vivir de espaldas a las realidades que nos afectan e inciden en nuestro devenir. Las sombras arriba mencionadas, así como el cáncer del narcotráfico, la trata de personas y la explotación laboral, son solo algunos casos conocidos que resuenan por momentos, pero después se percibe cierta dejadez o inercia social siguiendo la corriente, sin esperar ni procurar un cambio. Ya lo expresamos y cuestionábamos al hablar de la apatía en nuestra Carta Pastoral del pasado 21 de enero de 2019.11”

Conclusión

CERTIFICO que en mi trabajo precedente he citado textos del Mensaje del 27 de Febrero 2019 de la Conferencia del Episcopado Dominicano con motivo del 175 Aniversario de la Independencia Nacional, sobre el comportamiento ético.

DOY FE en Santiago de los Caballeros a los veintiocho (28) días del mes de febrero del año del Señor dos mil
diecinueve.