Diario de una Peregrinación

I
Guía sugerente
“Diario de una peregrinación es una guía sugerente para peregrinar por Tierra Santa. El libro narra la experiencia de un grupo de sacerdotes y laicos, junto a su Arzobispo, recorriendo los principales lugares que transitaron Jesús y el pueblo de Israel, según los relatos bíblicos. Esta obra bien puede servir de guía para quienes deseen visitar estos lugares o conocerlos desde la distancia, viajando por los paisajes descritos e ilustrados en el presente material”.

II
El autor
“Juan Aridio Luzón es un presbítero diocesano de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, República Dominicana. Fue ordenado sacerdote junto a tres compañeros el día 18 de septiembre de 1993 en la Catedral Metropolitana de Santiago el Mayor”.

III
Dedicatoria
“En este mundo todos somos caminantes peregrinos que vamos caminando de un lugar a otro sedientos de paz y de felicidad. Dedico este libro a todos los caminantes peregrinos que caminan por el mundo y que de alguna manera tratan de encontrar a Dios y de encontrarse consigo mismo para darle sentido a sus vidas.
Muchas veces, al igual que los peregrinos de Emaús, caminamos tristes y desanimados por las dificultades del camino o por las cargas pesadas que llevamos. Pero todo será diferente el día en que nos encontramos con Jesús, ese peregrino de Emaús que viene a nuestro encuentro para caminar con nosotros y para ayudarnos a llevar nuestras cargas. Porque sólo Él puede darnos ese sentido de plenitud, de paz y de amor que como caminantes todos buscamos.

Le presento lo que fue para mí una maravillosa experiencia de peregrinación a esa bendita tierra donde nació y vivió Nuestro Salvador.

Lo dedico a todos aquellos católicos y cristianos que por diversas razones no han podido viajar y tener esta maravillosa experiencia de fe, pero que de alguna manera, al igual que yo, también quieren profundizar y conocer un poco más la vida de Nuestro Señor.

En segundo lugar, también lo dedico a todos aquellos que algún día pretenden peregrinar y experimentar lo que se siente al visitar estos santos lugares donde nació Jesús. Espero que este libro le ayude a facilitar la comprensión de todo lo sucedido en esta tierra santa y elegida por Dios para que naciera Nuestro Redentor”.

IV
Prólogo
Estoy seguro de que el libro “Peregrinación a Tierra Santa” del Padre Aridio Luzón dará muchos datos y ayudará espiritualmente a los lectores, que simplemente lo lean, aunque no hagan muchas meditaciones o reflexiones.

También será muy útil, como una especie de manual, a los que lo necesiten para peregrinar a Tierra Santa.

La introducción misma empieza a abrir horizontes. No se trata de presentar a Tierra Santa solo como Israel o Palestina, sino mucho más: se trata de toda “una geografía de Tierra Santa”, según se afirma en el segundo capítulo, que presenta una gran variedad de países y de condiciones. Por ejemplo: también Egipto y Jordania son Tierra Santa. Moisés y Jesús, para hablar solo de ellos dos, estuvieron presentes en lugares de esos países. En este libro encontrará datos sobre esos países, que lo ilustrarán al respecto.
Los 76 capítulos o narraciones presentados aquí, que comienzan diciendo, por ejemplo, “llegada a” “visita a”, “salida de” o con otros títulos, ofrecen datos históricos concisos y precisos, muy interesantes. Pero no solamente están presentados como “hechos” o “dichos”, como cuando se escribe fríamente un libro de historia, sino que están ofrecidos en un clima de peregrinación, de oración, de vivencias actuales. Eso le da un sabor especial: un pasado lleno de vida y verdad, pero vividos en la realidad palpitante de hoy.

Los peregrinos o estudiosos de la Palabra de Dios, en esos mismos lugares donde esta historia santa aconteció, éramos ahora 40, de los cuales un servidor, 35 sacerdotes más y cuatro laicos. Confieso que un servidor animó y participó de este viaje, porque quería ofrecer a los sacerdotes de todo el país la oportunidad de un viaje de estudios en Tierra Santa, como lo tuve yo en la Semana Santa del 1968, cuando era estudiante en el Instituto Superior de Catequesis en París. Aquella vez nos acompañó, de manera excelente, nuestro profesor de Biblia.
Ahora nos acompañó, también de manera más que excelente, el P. Juan Pablo Jiménez, sacerdote agustino, que hace parte de las comunidades neo-catecumenales. El método que utilizó no solo fue el de un experto en Biblia, sino también el de un hombre de oración. Así lo percibieron los sacerdotes y los laicos acompañantes. Al principio yo lo llamaba solo “un viaje de estudios bíblicos en la tierra donde pasaron los hechos y la palabra” y ellos completaron la visión, agregando “una Peregrinación a Tierra Santa”.

Después de esta experiencia, he oído decir a muchos de esos sacerdotes que su predicación es diferente, que ahora pueden agregar datos que antes no podían hacer, que ahora la pueden situar con más vida que antes. Les creo ciertamente.

También varios de ellos se han animado a acompañar peregrinaciones de fieles a Tierra Santa. ¡Qué bueno que lo hacen! Eso hace parte de su ministerio. También las religiosas y laicos deben animar peregrinaciones a Tierra Santa, no solo los sacerdotes y diáconos. Siempre viene a mi mente la idea de que los cristianos, desde los orígenes del cristianismo, han peregrinado a Tierra Santa; afirman que todo cristiano debe ir allí, aunque sea una vez en la vida y como San Francisco de Asís y San Ignacio de Loyola, con escasísimos recursos y en tiempos que no eran fáciles, no descansaron hasta peregrinar a esas tierras tan especiales en la historia de la salvación.

Les animo, pues, a todos, sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos, a soñar, a desear ardientemente, ir en Peregrinación a Tierra Santa. Les cuento el siguiente episodio de la vida de mi mamá, cariñosamente llamada “Mami Nena” por todos en Higüey, a modo de testimonio:

Mons. Polanco, como era su costumbre, casi cada año, animó y organizó una Peregrinación a Tierra Santa en 1976. Lo hizo muchas veces a lo largo de su vida. Me dijo cierto día que eso era un trabajo para él, pero que lo asumía, como una tarea apostólica.

Para esa ocasión de 1976, me hizo una pregunta que no esperaba:

– A tu madre, ¿no le gustaría ir a esta Peregrinación a Tierra Santa?

Mi respuesta fue muy rápida y negativa: -No puede ir: no tiene fondos y los hijos no la podemos ayudar. Mis hermanos todavía estudian. El que más pudiera fuera yo. Pero ya usted conoce la vida de los sacerdotes.

– De todas maneras, me contestó, pregúntale a ella si quisiera ir.
Lo hice así. Su respuesta fue inmediata y escueta: Toda mi vida he soñado en viajar solo a Jerusalén y Roma.

No dijo nada más. Tampoco agregó: -“Pero no puedo ir”.

Esto me llamó la atención.

Le comuniqué a Mons. Polanco su escueta respuesta. Él me dijo entonces:

– Vamos a hacer lo siguiente: que viaje ahora y pague después. Aquí en la Curia Diocesana tú eres Vicario General. En nombre de esa labor pastoral te vamos a dar cincuenta pesos mensuales y con eso tú pagas cada mes la cuota del viaje de tu madre.

Yo vi el cielo abierto. En ese momento un servidor era Rector de la Basílica, Rector del Seminario Menor, Vicario General, Asesor de Cursillos de Cristiandad y de la Renovación Carismática. La cuota que recibía para mis gastos personales era de sesenta pesos, que me llegaban a través de la Basílica.

Mami Nena soñó su peregrinación a Tierra Santa toda la vida y Dios se lo realizó mediante la acción de Mons. Polanco.

También muchos sacerdotes deseaban ardientemente peregrinar a Tierra Santa. Lo soñaban. No tenían medios. Ahora los encontraron y realizaron su ideal en este viaje.

Sueña también con una peregrinación a Tierra Santa y lo realizarás. Sé positivo. No digas: No tengo con qué. Además, ahora tienes este libro, que te servirá de ayuda.
†Ramón Benito De La Rosa y Carpio
Arzobispo Emérito

V
Tres partes de la peregrinación
“La primera parte: Fue la experiencia que vivimos en Galilea el pueblo donde nació y se crió Nuestro Señor Jesucristo. Aquí pasamos varios días como peregrinos, estudiando y meditando el misterio de su nacimiento, de su vida, muerte y resurrección. Cabe señalar que en esta primera parte de la experiencia nos alojamos en Nazaret en la casa hotel que tienen nuestros hermanos neo-catecúmenos.

La segunda parte: Fue el viaje que realizamos desde Israel hasta el lejano Egipto y que comprendió la ida y vuelta hacia la ruta del exilio, donde recorrimos el mismo camino por el desierto que hizo el pueblo de Israel cuando partió hacia el exilio y luego también la ruta de regreso guiado por Moisés hacia la libertad en la Tierra Prometida.

La tercera y última parte de esta importante peregrinación fue la maravillosa experiencia que vivimos en la importante ciudad santa de Jerusalén. Allí pasamos varios días visitando sus santos lugares y los pueblos cercanos por donde nació, vivió, murió y luego resucitó Nuestro Señor Jesucristo en su paso por este mundo para redimirnos del pecado y de la muerte”.

VI
Dónde encontrarlo
1. En el ECONOMATO del Arzobispado de Santiago de los Caballeros, calle 16 de Agosto Edif. 19, teléfono 909-582-2094, ext. 236.
2. En la EDITORIAL DE LA ROSA
Tel.: 809-971-5778
palabramultimedia@gamil.com
www.palabramultimedia.org
VII

Conclusión

CERTIFICO que los textos de Diario de una peregrinación son citas copiadas al pie de la letra de dicho libro.

DOY FE en Santiago de los Caballeros a los siete (07) días del mes de febrero del año del Señor dos mil dieciocho (2018).

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