Crónica del Jubileo de las Sanchinas II.

Introducción

En la primera entrega de esta Crónica del Jubileo de las Sanchinas dimos los siguientes cinco puntos:

  1. Primeros datos
  2. Año Jubilar
  3. Decreto
  4. Homilía del Arzobispo Ozoria
  5. Continuidad
    Hoy entregamos estos dos últimos:
  6. Acción de gracias
  7. El Jubileo y más allá de él.
  8. Acción de gracias

Es práctica acostumbrada que en las ordenaciones sacerdotales y en las profesiones solemnes de votos, uno del grupo dé gracias, en nombre propio y de los demás. He aquí un párrafo de las palabras de acción de gracia de Sor Roselyme Ovilmar y Sor Legny Delgado, de profesión de votos perpetuos, como parte del Año Jubilar de las Sanchinas.

“La palabra más idónea para iniciar es GRACIAS, no existe otra que pueda superar o recoger en este momento tan significativo y determinante de nuestra historia vocacional lo que queremos expresar.

No se trata de decir palabras bonitas que conquisten aplausos. Se trata de ser agradecidas porque no podemos limitarnos a mencionar a las maestras que nos formaron, ni tampoco las comunidades que nos han acogido y ayudado a crecer como personas y como consagradas. Queremos atrevernos a ir más allá, porque cada espacio cada lugar con su gente, nos ayudaron a construir la religiosa que somos hoy.

Las experiencias vividas desde el día que ingresamos a la Congregación de Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha, han ido fortaleciendo el deseo de abrazar este estilo de vida en fidelidad y total entrega. El sentirnos cada vez más identificadas con el Carisma Congregacional, misericordia –compasiva, sirviendo a Jesús en la persona de los pobres.

Es importante hacer énfasis en el testimonio de las hermanas que se han convertido en atractivo vocacional, por la coherencia entre su Ser y Hacer, elemento fundante en el proceso de discernimiento.

Es indispensable resaltar el rol de nuestras familias, en este paso que damos, pues donan una hija a la Iglesia, son ellos quienes hacen la primera renuncia. Sin duda alguna, este acto de generosidad con el plan de Dios es un aporte para el Reino. De igual manera, nuestros acompañantes espirituales se han convertido en un faro que ilumina nuestro camino vocacional a través de su escucha atenta y la palabra oportuna en los momentos más difíciles, animándonos a abrazar la cruz de Cristo sin temor.”

No se puede olvidar la participación en la Iglesia local, porque nos mantiene conectadas a la vida parroquial unida y cercana al Plan de Pastoral, caminando con el pueblo de Dios, compartiendo con ellos sus problemas y necesidades.

Este tiempo de preparación a los votos perpetuos afianzó en nosotras la opción a la vida Consagrada desde el Carisma Sanchino y la entrega que hemos hecho hoy, a los pies de Jesús eucaristía, al igual que María con su Sí, renueva nuestro amor primero.

Infinitas gracias a todos los que han hecho posible esta celebración, y por todo el empeño puesto para que nos sintiéramos bien y disfrutáramos este momento, de manera especial a la Madre General y Hermanas Consejeras. A los que se han hecho presentes acompañándonos en ese día tan significativo para nosotras y los ausentes que se han mantenido unidos espiritualmente en oración. Gracias al coro quien ha amenizado con sus voces esta Santa Eucaristía.

Hoy les pedimos se mantengan unidos en oración junto a nosotras para la realidad social, política y económica que viven nuestros países, Venezuela y Haití. Somos testigos de que a pesar del dolor que sufren nuestros pueblos. Dios sigue llamando hombres y mujeres a entregar sus vidas al servicio del Reino.
Hemos sido llamadas y enviadas a transmitir el perdón, amor y compasión que Dios ha infundido en nuestros corazones. Esperamos hacer realidad el sueño de Dios en nosotras. Que Jesús, María y Sancha les bendiga”.

7. Queremos del año jubilar?

También es una práctica que, en casos como el presente, la Superiora General, antes de la bendición final de la Misa, pronuncie unas palabras.

Nos parece oportuno destacar la siguiente parte del Mensaje de Sor Carmen Ferrer, puertorriqueña, Superiora General de las sanchinas:

“¿Qué queremos del año jubilar? Sentimos en nuestro corazón que la celebración de este acontecimiento tan significativo para nuestra Congregación no puede limitarse a una simple evocación del pasado, aunque sea luminoso; sino que el año jubilar debe transformarse en estimulo, para cada religiosa sanchina, para mirar al futuro y responder con el fervor del inicio a las nuevas expectativas y a los nuevos desafíos de la humanidad.

Tenemos la certeza de que estos cientos cincuenta años constituyen una historia de ‘gracia y bendición’ y una historia de amor entre el Señor y tantas y tantas Hermanas que vivieron y viven su consagración radicalidad. Tenemos confianza de QUE EL Señor en los próximos años nos regalará la alegría de la CANONIZACIóN de nuestro amado padre fundador, el Beato Ciriaco María.

Por eso, en este año que nos regala el Señor, desde hoy hasta el 5 DE AGOSRTO DE 2020, queremos dedicar tiempo y esfuerzo, a hacer memoria, a recordar los elementos originarios y fundamentales de nuestra CARISMA-ESPIRITUALIAD y del legado que nos dejó el Padre Sancha y, a hacer una relectura de nuestra presencia en la Iglesia y en medio del pueblo, en el servicio a los hermanos y hermanas, en los once países donde nos entramos.

Anhelamos volver espiritual y emocionalmente a nuestros orígenes, a la tierra madre que hizo posible que la Congregación surgiese, a los fundamentos, porque tenemos la certeza de que si queremos conservar la vitalidad y fuerza en la fidelidad necesitamos mantener y conservar la lozanía y frescura del carisma originario y las fuerzas que le dieron origen.

Deseamos recordar nuestra historia congregacional, la vida y el caminar de nuestras hermanas al paso del tiempo, entre luces y sombras, tristezas y alegrías, altas y bajas, verificar todo lo que surgió y creció; si es sano, recto o si algo se torció y debe ser enderezado.

Deseamos recoger como en ramillete espiritual los testimonios de las obras apostólicas que las sanchinas hemos llevado a cabo en el tiempo transcurrido: del trabajo realizado al interior de la propia congregación, nuestro proyección en el ámbito eclesial, en la educación, en la pastoral asistencial y parroquial, en la pastoral familiar, en el mundo social, dejándonos moldear por el Alfarero Divino, para continuar construyendo entre todas, la historia de salvación que, al paso del tiempo, se ha consolidado, madurado y dado frutos para la gloria de Dios.

En fin, la celebración de un año jubilar nos llama a poner de manifiesto los fundamentos de la Familia Sanchina, para poder seguir construyendo sobre ellos, con más profundidad, más entusiasmo y fortaleza y hacer que el árbol humilde y sencillo, plantado por nuestro beato padre fundador, siga dando flores y frutos en abundancia.

Y ¿Cuáles son esos fundamentos?

  • La fidelidad al carisma fundacional.
  • Vivir en fidelidad nuestra consagración.
  • Animarnos para alcanzar la santidad propia de nuestra familia sanchina, vivida con plenitud en sus exigencias de oración, caridad, pobreza, confianza en la divina providencia, humildad, sencillez, alegría, pureza, espíritu de sacrificio y observancia austera de los votos.
  • Fortalecer cada día la vida de comunidad al estilo sanchino.
  • Fidelidad a la misión para responder a las nuevas situaciones de pobreza.
  • El estudio y reflexión de nuestra historia congregacional.
  • Hacer memoria de los nombres de religiosas que dejaron huella duradera en la Congregación por su vida sencilla, de oración y entrega.

Por eso, deseamos contar con todos ustedes, con su afecto, su ayuda y colaboración, con sus oraciones sobre todo, porque anhelamos que este año jubilar será para la Congregación sanchina, en cada una de sus comunidades, un ano de acción de gracias y de alegre celebración, pero sobre todo, un ano de revisión, renovación y revitalización Carismática y Constitucional.”

CERTIFICACIÓN

CERTIFICO que en nuestra CRóNICA DEL JUBILEO DE LAS SANCHINAS hemos destacado fielmente acontecimientos y palabras del inicio del mismo 5 de Agosto 2019.

DOY FE, en Santiago de los Caballeros, a doce días mes de agosto del año del Señor 2019.