La lluvia.

Un grupo de campesinos se encontraba sin una gota de agua, y sus tierras estaban secas por completo, así que fueron al pueblo más cercano para pedir una imagen de Jesús.
– ¡Padre! – le dijeron a un sacerdote – necesitamos que nos preste una imagen de Jesús.
– ¿Y para qué la quieren?- dije el sacerdote.
– Para llevarla al cerro y que nos haga el milagro de que llueva un poco.
– Está bien, lleven la imagen.
Pues los campesinos se van gustosos, y en eso que empieza a llover y los ríos se desbordaron; hubo muchas inundaciones y las chozas se destruyeron. Después fueron con el sacerdote.
– ¡Padre! – dijeron muy molestos – venimos a entregarle su imagen y a pedirle que nos preste una de la Virgen.
– ¿Y para qué la quieren, hijos?
– ¡¡¡Pues para que vaya a ver lo que hizo su hijo!!!